viernes, 15 de diciembre de 2006

fragmento de "El riesgo del pensar". Sebreli

Todo hombre de acción es a la vez un santo y un asesino. Esto es la condición humana: ambigüedad. Mitad inocentes y mitad culpables. Inocentes de una inocencia sospechosa, culpables de una falta invisible y común. Ninguna moral en le mundo puede justificar nuestros actos, de los que somos los únicos responsables, y a la vez ninguna moral en le mundo puede impedirnos actuar. Renunciar a la lucha es renunciar a la trascendencia, o sea renunciar a ser, porque el hombre no existe más que trascendiéndose.

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